lunes, 14 de enero de 2013

Cinefilias y fobia a los cuentos de princesas...


"Breve historia de la pérdida de la inocencia"


       Los delirios se agolpaban en su pecho, había auténticos nidos en su cabeza. No sabía lo que valía un peine y sin embargo sabía clasificar (hasta en latín) cada una de las mariposas que había en su estómago. Mariposas que algún día diseccionaría (pero eso es otra historia).

       Cuanto tenía eran un puñado de papeles garabateados, un poquito de nada y menos que echarse a la espalda. (Los reproches llegarían después).

       Viajaba, escribía, pintaba. Era tan feliz con tan poco. Pero un día creció. 

-FIN-

(¿?)

O no...


                Pero la historia no se acaba aquí, continúa. Pues aprendió que aunque los trucos de los magos sean solo eso, trucos, que aunque los reyes magos no existan, la ilusión (aunque venga de iluso) persiste más que la coherencia.

    
           Que aunque sepas que los trenes solo te llevan de un punto B al C, el camino es más importante de lo que parece, no habrá dragones ni ogros, si muchas brujas y malvados (algunos no son malos, solos ineptos, incapaces de ver más allá de sus narices). Sea como fuere te arrastras y sigues, pierdes ilusiones, diseccionas mariposas, disecas un puñado de flores entre las páginas amarillentas de un cuaderno de la infancia con la esperanza de que no se marchiten.

          Con el tiempo aprendes que hay muchos recuerdos que solo son eso... recuerdos... Parece que la perdida ha sido más que la ganancia, pero comprendes muchas cosas, aprecias lo que realmente vale, sabes lo que es un café con un buen amigo, escribir una carta, escuchar un vinilo y saborear un beso de la persona que amas. 

        Dejas atrás muchas cosas pero ese niño pequeño sigue dando guerra, saltando y haciendo ruido, una parte de él, es una parte de tí. Madurar del todo no siempre es bueno. Hacer el bobo no siempre es malo. Y vas aprendiendo que, la vida, es como el cine. Es mejor en blanco y negro. No hay explosiones, no hay sexo desenfrenado, ni un "y fueron felices". 

            Y es que la vida es el perpetuo continuará. Tienes que pelear cada beso, cada nota de esa melodía invisible, nuestra banda sonora. En blanco y negro, los colores brillan más... 


            Tal vez sea así, o no. Pero qué se yo, solo soy un cinéfilo enamorado que sabe que aunque no sea perfecta, mi historia es como Casablanca, enamorándome mientras el mundo se derrumba a mi alrededor.

Ahora si, ahora...



"To be continue..."


Pedro-Ángel.


Para más   desvaríos del arriba firmante... https://twitter.com/bohemioenlanube

jueves, 22 de noviembre de 2012

Ecos bohemios de sueños olvidados.



                                                                                                              para Bren, por sus nuevos años:

                Gata por los tejados parisinos, espíritu libre, remolino de tinta. Tormenta ultramarina con aires de la Habana Colonial.

                Ojos de gata, alma de artista bohemia. En Montparnase un altar.

                Guárdame una habitación contigua en Bateau-Lavoir para cuando vaya con mis óleos y versos. Sólo necesito un lienzo. ¡La absenta y las musas vendrán después!
Haciendo de Man Ray una reportera que idolatro. La Gala de este bohemio surrealista.
Y cuando la bohemia parisina muera, empaquetemos nuestras obras. Con los versos a otra parte. A comernos la gran manzana y que la 5ª avenue nos tema.

                Con ritmo de habanera este tango, con aires de Caribe este Pisuerga. Vientos de la mar océana cruzando los campos de esta mi Castilla.
No puedes detener el tiempo, ni tú ni nadie. Pero sí contenerlo en una imágen, empaparlo de recuerdo.

                Tatuar con poesía en un alma llena de arte, sin maldad, que bombea tínta y azafrán.

                Navegar sin rumbo buscando el Norte, guiados por la luz de Orión, San Jorge nuestro Patrón. Sin importarnos los dragones, ni el peligro de naufragio. Si los vientos no nos derriban, más fuertes nos harán.

                Y si me ahogo que lleven mis restos, en una copa de cristal...
(...de bohemia, se dé por hecho)


 Pedro-Ángel

miércoles, 7 de noviembre de 2012

   



      Reportera del clarín del bohemio, noticia de última hora en primicia. Razón de mis sonrisas y dueña de mis besos. 

      Un año más, más guapa y tú tan Pichi, intrigada por tú regalo y yo deseando abrazarte. Mi periodista favorita. Quiero más viajes, otras tres mil fotos y más besos aún.

        Te quiero, me encantas, no importa que el mundo se derrumbe mientras nosotros estemos juntos. Más sonrisas me esperan, una por cada segundo a tu lado. 


Te quiero.


                                                                   Feliz Cumpleaños

                                                                                                                                                        Pedro-Ángel

lunes, 5 de noviembre de 2012

Alma deconstruida a merced del frío otoñal

                                                                                                           para Zarita por su cumpleaños 
(más vale tarde que nunca) 





  Hay ocasiones en que la atmósfera reductora de la realidad minimiza a un estado crítico el O2 de mis sueños.

    Amargos tragos de pentotal sódico. Suero de cruel sinceridad que al traste da con todo lo que fui.

    Cuando la ola de helada crueldad impertérrita de la subrealidad*: sin sueños, sin valores, sin fantasías ni razones.

    El surrealismo y los bohemios mueren.

    Esta alma de lata destrozada por el sacacorchos de la maldita (puta) realidad.

    Cuando la hipocresía gana al corazón. Cuando a mis locuras las vence mi razón.

    Cuando la incoherencia es la norma y el coherente el loco.

    La neblina se espesa entorno a las farolas que alumbraron mis noches de soledad y musas.

    La lira de Becquér que enmudeció ya no tiene ni cuerdas.

    La sangre se reseca en mis pinceles y la pintura en mis venas.

    Las pajaritas deben dejar volar a la imaginación, si no estrangulan como una mortaja.

    Mis manos, cada vez más limpias. Mi alma, cada vez más sucia.

    Recuerdo a los caídos, a lo que fui. Nostalgia gatuna. Imagino a los nonatos, a los que nunca seré. Deseos obscuros.

    El odio no sirve de nada, pero perdura más que el tiempo mismo.

    Y cuanto más me entierro, más expongo mis huesos. Y no sé qué es más correcto.

    Ni conmigo ni sin tí. Lo mejor es prescindir de mí.

    Horas, minutos, días y más indultos. Condena perpetua a la dañina razón sin rumbo.

    Sin bote, remos o ganas de nadar.

    Confuso sin saber qué hacer, si hice bien. Ya da igual. 

    Lo peor es no saber lo que me espera. La calma del ahorcado en su melancólico compás de balanceo.

    Ese es el péndulo que marca mi hora.

    Y acabar con todo suena demasiado fácil. Cúmulo-nimbo de despropósitos como polvo sobre un libro jamás leído.

    Cuando tú eres tu propio enemigo.

    ¿Cómo luchar contra uno mismo?

    Adolecer de todo mal. Ser el secundario que muere al final. ¡Ojalá!

    Pero vamos por el tercer acto y esto no da vises de acabar. Sólo sigue sin piedad.

    Quizás aquel difunto no iba tan mal. El corazón ahora lleno de tinta apenas puede soñar.

    Como el gato de Schrödinger, vivo y muerto a la vez. Cuestión de puntos de vista, de formalidad y falta de anestesista.

    Ilumina más la luna llena, que el sol del medio día. Me muevo mejor entre tinieblas, será la costumbre, lo normal.

    Los fantasmas nunca se van, sólo cambian de corbata, un traje, al azar.

    Lo peor es saber quién fuiste, y qué nunca serás. Saber que la condena dictada está.

    Pero las margaritas siguen floreciendo sobre las tumbas. Mis versos se borrarán y mis pasos ni siquiera se hallarán.

    La tinta por mis venas continúa corriendo y los posos de bohemia ahí están. 

    Prometo que los riego con gin. La tónica de mis besos.

    Me pongo el abrigo y lo abrocho. Este invierno hiela el alma y cala los huesos.

                                                                                                                                                                2 /10 /12


                                                                                                                                                                   Pedro-Ángel 
      

miércoles, 7 de marzo de 2012

Caníbal de de besos.

                                                                                         ...Tengo memoria de pez, por eso te beso para que no se me olvide a que saben los sueños.



                Y por una vez, don Carnal ganó a doña Cuaresma. Y aquella noche, en aquel lecho, tantos besos como estrellas en el cielo. Mirando al techo buscando estrellas fugaces para pedir un deseo, sencillo, que se pare el tiempo.

                Y no se puede ser mas necio. No es realidad sino sueño, sueño real, palpable. Mil caricias tantas como palabras se me escapan, un puñado de te quiero no bastan. Se me acaba el argumento, pues mojo mi pluma en tinta y me lo invento. El final siempre el mismo, acostarme a tu lado, junto a tu pecho.

                Junto a tu pecho no me importaría morir, ir apagándome poco a poco. Desdibujarme en tu seno mientras, tú, poco a poco, revuelves mi pelo. Mientras, tú, poco a poco, me confiesas (muy bajito y en secreto) un te quiero.

                Tengo ganas de estar más contigo, de conocerte más, de verte sonreir al despertar y no pensar en que tengo que llevarte a coger el tren, confieso. Pero también reconozco, que las despedidas son más en un andén. Y son mejores los besos cuando prometen un bis al compas de la luna llena de versos.

                Y quiero comerte, caníbal de amor y de celos. Del aire que te roza, de la brisa que mece tu pelo. Caníbal de besos.

                Bailo, bailo y muevo mi culo al ritmo del suero. Suero de sabor carmín, de maletas deshechas, de encuentros en estaciones que no llevan si no a ti. Peces que nunca olvidan el último beso.

                Puede que todo sea un sueño, que mis delirios, tan solo un eco. Puede que mis versos se borren al pasar el dedo, pero cuando mi cuerpo te llama, yo reo. Prisionero de algo que me estremece, que me sujeta y me ata. Como un bote en medio de una tempestad la tragedia se narra.
                Todos los delirios son pocos, todos los versos me sobran. Busco a tientas y no encuentro, el cuerpo que mis párpados invocan.

                Muchos son los besos, pocos los que matan. Pero los tuyos certeros. Me arrancas de mi propio pecho un puñado de sueños. Me desvelas, me excitas, me inspiras.

                Y aquella noche, en aquel lecho, tantos besos fugaces para pedir un deseo, sencillo, que se pare el tiempo.

                                                                                              ...Y buscar trescientas cuarenta y un formas, de decir TE QUIERO.

lunes, 5 de marzo de 2012

Sobre amaneceres y caricias. (Besos y semáforos)

      para ti, que provocas esas sonrisas a cada paso, a cada pensamiento.

                

                 Abrió sus ojos y sonrió, el primer pensamiento que pasó por su mente fue ella. Despertar así era lo más bonito, lo único mejor era cuando, después de ese pensamiento, giraba la cabeza y veía junto a él sus preciosos ojos. Su respiración acompasada y tranquila, un segundo mágico. Pues pronto, como si supiera que la miraba, abría sus ojos y devolvía la mirada. Ese instante, en el que sus miradas se cruzaban era aún más especial. Seguido a esto, como para sellar todos los sentimientos contenidos en aquellas miradas, una sonrisa y un beso.

                Así de sencilla es la FELICIDAD, esos instantes. Como cuando detienen el mundo en un beso, en medio de la calle sin importar nada más. Como cuando el semáforo se pone rojo, rojo pasión, rojo carmín de tus besos. Cada caricia, cada mirada, cada sonrisa es especial y mágica, supongo que es amor. Que la volví a cagar, que me enamoré. ¿Lo mejor? que ella me devuelve la mirada, la sonrisa, las caricias... que los dos nos ahogamos en un mar de besos.



Pedro-Ángel

martes, 7 de febrero de 2012

Brillo de ojos y sonrisas fugaces.

                                                           Porque hace tiempo comprendí, que los ojos no son más bellos por su color, que lo son por su brillo, por lo que encierran tras ellos.
                                                         Y porque, aunque me lleves la contraria, los tuyos son preciosos. Para mí al menos.



                Los ojos no son bonitos porque sean azules o grises, verdes o marrones. Su belleza, reside en su brillo. El brillo que encierran en su interior, que se esconde y sólo se muestra a quien se para a mirarlos fijamente. Ese brillo, como una canción secreta, como una brisa que te acaricia por sorpresa.
                 Ese brillo, ¿para mí? Lo más bonito.

                Y las sonrisas, más bellas cuanto más sinceras. Las sonrisas que se escapan detrás de cualquier tontería de cualquier (quién sabe si poeta) estúpido. Las mejores sonrisas son esas, las que se escapan, las que me llegan.
                Esa sonrisa, ¿para mí? la más preciosa.

                Pero lo que más me gusta, aunque lo niegue, no son esas cosas. Ni tu sonrisa, ni tu mirada. Es negarlo, lo que te hace maravillosa. Es negarlo una y otra vez, llevarme la contraria lo que me hace sonreír.

                Y es que la importancia de alguien no se mide por las sonrisas que te saca, si no por las que, embobado pensando en ella, se me escapan. (Y son muchas y valiosas).


                Y aunque lo niegues, esta es mi versión de los hechos, mi verdad, mi alegría. Puedes pelearme y negarlo, incluso (porqué no) hacerme cosquillas. Pero mi visión es y será (soy cabezota, lo sabes) Y tú, eres GENIAL.


Pedro-Ángel