viernes, 13 de mayo de 2011

Entre bohemios y poetas, latas de atún y cigarrillos a media noche...


   Vuelvo a mi mundo, moviendo hasta aquí mi bohemio culo, más bohemio que nunca, rebuscando entre mis cajones las libretas con mis versos, viendo aquellas lineas que plasmaron en imagenes algún sueño o alguna elucubración surgida sin duda desde lo mas profundo de mi ser, desde la mas avisal fonda de mis entrañas. Allí donde ni  yo mismo sé la exacta profundidad que alcanza. Porque lo cierto es eso, que últimamente ni yo sé realmente hasta donde llega esa profundidad humeda y oscura, ¿qué hay ahí debajo? un cúmulo de cosas desconocidas, de pensamientos que ni me atrevo a imaginar. Ultimamente, me miro al espejo y a veces hay reminiscencias en mí que no logro recordar que antes estuvieran, es extraño, pero se hace mas evidente con el tiempo, no me (re)conozco del todo. Pero supongo que para bien o para mal eso es parte del crecimiento de una persona. Y por lo menos espero que lo esencial siga como hasta ahora y no cambie.

   Y es que ese interior sigue siendo tan jodidamente bohemio como al principio, y han pasado mil cosas, cientos de adversidades y algunas cosas buenas. Pero mi interior sigue igual, sigue pensando con los pies en las nubes y la cabeza en la luna, con el corazón vólatil entre las estrellas del cosmos... como la estela de un cometa que no tiene rumbo fijo, que va donde puede, donde le empujan las circunstancias de este cosmos que llamamos vida.

   Y estoy seguro, que una vez muerto, esos sueños, cumplidos o no, se elevarán, se suspenderán ingrávidos hacia ese cielo plagado de estrellas, con direccion hacia esa luna que tantas veces invoqué con palabras de amor, que tantas veces se vio reflejada en mis ojos y desee pisar su superficie. Pues bien, esos sueños, junto a mis versos, pero no los guardados en cajones, si no los secretos, los nunca pronunciados por mis labios, esos que siempre retuve en mi corazón, se alzarán, volando libres, y no solo ellos, también lo haran un puñado de besos robados y el olor a sabanas revueltas de las noches en las que nos amabamos... y en forma de viento huracanado llegará a la luna, y arrastrará consigo una semilla. Una semilla que depositará en uno de  los muchos cráteres que tiene su superficie, y de esa semilla nacerá una flor -azul, no podia ser de otro modo- que contendrá todo lo que fui, todo lo que seré, que atesorará mi alma misma, mis delirios bohemios y mi corazón eternamente enamorado.

                                                         

   Y esa flor, contendrá mi volátil e ingrávida alma. Lo que fuí, lo que soy, y lo que algún día, llegaré a ser. 






                                                                                                                                                                                              Pedro-Ángel
   

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