sábado, 25 de junio de 2011

Tormentas de verano y mi corazón en un zapato.


 



      Como una tormenta de verano azotaba los cristales de mi tranquilidad el insomnio. Tal inoportuno inquilino se acomodaba en mi colchón. Las gotas de aquel estío empapaban las entretelas de mi alma. No podía dormir. 

      Olía a melancolía, ha zapato nuevo que sueña con los caminos que recorrerá, pero que aún solo puede soñar desde la ventana viendo los charcos. Charcos a los que se sabe avocado a pisar, pero no le importa, para vivir hay que correr esos riesgos.

      En el camino hay muchos charcos: más o menos grandes, profundos, superficiales, con barro, sin barro, de todo tipo y clase. Pero es necesario pisarlo todos, pisar todos y cada uno de ellos para aprender.

      Mi corazón vive dentro de un zapato. Mi alma se asoma por la lengueta curiosa. Y no deja que ningún cordón ate sus esperanzas, sus sueños.

      Mi corazón vive dentro de un zapato. Un zapato que sueña, que vuela y camina. Y no cesa en su empeño de volar, y no deja nunca de soñar.

      Mi corazón vive dentro de un zapato, y es el zapato en sí. Ya no es nuevo, no es a estrenar. Está ajado, mojado, usado. Pero sigue siendo resistente. Sigue siendo, ante todo, un superviviente.

      No pasó la guerra pero casi. Mi corazón es un zapato que ya ha recorrido ciento setenta y tres caminos, y aún le queda suela para rato.  



                                                                                                                                                             Pedro-Ángel

miércoles, 15 de junio de 2011

Sabores, sueños y olores de las últimas noches de primavera



                    Me quedé con el gusanillo, con un sabor como agridulce tras la ultima entrada, asi que ahi va algo para resarcirme y quedarme con un gusto mas dulce...




     Y ocurre, que en ocasiones como esta, cuando me voy a la cama, me acuesto y pienso. Pienso en qué soñaré, si mis sueños seran de colores, seran de fresas o si olerán a desayuno de hotel. Me pregunto si lo que siento es sueño o realidad y no sé como responderme. 

     ¿Porqué tengo que elegir?, no quiero hacerlo, no me da la gana, porque si la vida es sueño eso es lo que yo quiero vivir. Porque tu eres ese sueño y prefiero imaginar los besos que nunca te he dado a despertar, ver mis ojeras y tener que ir al trabajo.


       Quiero que ambas, sueño y realidad, sean lo mismo. Que bailemos al amanecer, yo con mi corbata, mi chaleco y mi sombrero de paja. Y tú con tu sonrisa, esa que brilla en las pupilas de tus ojos de gata.


                                                                                                                                                                      Pedro-Ángel 

Del ir y el devenir, los cambios y el núcleo vital


      Como dice la canción, como hemos cambiado... y es cierto, de un tiempo a esta parte cada vez lo veo con mas claridad. Y aún viendolo claro no deja de sorprenderme en qué medida lo he hecho. 


      Y supongo que será un poco todo, el tiempo que pasa inexorable, estudiar una carrera, vivir fuera, las piedras, disgustos y alegrias que suceden en el camino. Todo pone su granito de arena para favorecer el cambio. No sé si a bien o a mal, pero cambio al fin y al cabo.


      Lo pensaba el otro día, dando un paseo nocturno. Cómo cambian las prioridades, los objetivos e incluso las maneras de reaccionar ante una u otra cosa. Todo claro está lo vas aprendiendo a base de golpes, de tropiezos y como en todo, hay hostias mas grandes que otras. Pero siempre hay algo inperecedero, impermutable, algo que nunca cambia y permanece inalterable pase lo que pase. Eso, eso es lo que verdaderamente somos. Y lejos de cambiar, se hace más sólido, mas patente y fuerte.


      Resulta irónico que precisamente sea con el cambio cuando descubrimos cómo somos realmente. Por mi parte ese núcleo sigue igual, sigo siendo un bohemio soñador, romántico incurable y el que sigue disfrutando como nunca con una simple cerveza con los amigos, los de verdad, los que nunca fallan. El que sigue siendo un culo inquieto deseoso de viajar, de conocer. 


      Sigo siendo el que cree que todo es posible cuando un corazón está enamorado y el que nunca se cansará de estar en su mundo, en su luna de sueños e incoherencias surrealistas, en su nube... ¿quieres conocerme realmente?, ven, te invito a mi nube.


                                                                                                                                                                     Pedro-Ángel