martes, 7 de febrero de 2012

Brillo de ojos y sonrisas fugaces.

                                                           Porque hace tiempo comprendí, que los ojos no son más bellos por su color, que lo son por su brillo, por lo que encierran tras ellos.
                                                         Y porque, aunque me lleves la contraria, los tuyos son preciosos. Para mí al menos.



                Los ojos no son bonitos porque sean azules o grises, verdes o marrones. Su belleza, reside en su brillo. El brillo que encierran en su interior, que se esconde y sólo se muestra a quien se para a mirarlos fijamente. Ese brillo, como una canción secreta, como una brisa que te acaricia por sorpresa.
                 Ese brillo, ¿para mí? Lo más bonito.

                Y las sonrisas, más bellas cuanto más sinceras. Las sonrisas que se escapan detrás de cualquier tontería de cualquier (quién sabe si poeta) estúpido. Las mejores sonrisas son esas, las que se escapan, las que me llegan.
                Esa sonrisa, ¿para mí? la más preciosa.

                Pero lo que más me gusta, aunque lo niegue, no son esas cosas. Ni tu sonrisa, ni tu mirada. Es negarlo, lo que te hace maravillosa. Es negarlo una y otra vez, llevarme la contraria lo que me hace sonreír.

                Y es que la importancia de alguien no se mide por las sonrisas que te saca, si no por las que, embobado pensando en ella, se me escapan. (Y son muchas y valiosas).


                Y aunque lo niegues, esta es mi versión de los hechos, mi verdad, mi alegría. Puedes pelearme y negarlo, incluso (porqué no) hacerme cosquillas. Pero mi visión es y será (soy cabezota, lo sabes) Y tú, eres GENIAL.


Pedro-Ángel

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